Este es un tópico muy frecuente en España, y supongo que en Europa. Y creo que no es cierto.
Uno de los problemas que yo veo aquí es la cantidad de chavales que hay buscándose la vida, todo el día arriba y abajo. Seguro que entre ellos hay vagos, pero no creo que estos estén tan activos todo el santo día. Me parece que les falta formación, ya que aquí parece que la formación profesional no existe, por lo menos en Oujda. Y les falta ocupación, hacer algo útil a cambio de dinero, pero si no se les da formación no sabrán hacer nada y sólo serán peones de carga, que ya sería algo.
Por la calle, en las afueras, se ven agricultores con carros tirados por burros cargados de sandías, melones, bachoquetas, pepinos, etc. que van al zoco a venderlos y de paso te venden si se lo pides. En todos ellos está el padre y por lo menos un hijo, ojo a la paliza diaria de esta gente, que se hacen a lo mejor 40 km diarios con un burro casi todos los dias. Para guapos.
Hay también panaderos que hacen el pan y lo venden en carritos, una especie de hogaza pequeña con un sabor un poco dulce. Gente que vende zumo de naranja y dulces, con los mostradores llenos de abejas. Se ve que la miel de los dulces atrae a las abejas a cascoporro, y a nadie parecen preocupar, porque en las pastelerías pasa lo mismo y nadie las espanta. Se hace raro ver un escaparate lleno de abejas, pero la verdad es que es hasta lógico, como tantas cosas aquí, quizás si hay abejas no hay moscas...por algo deben dejarlas, seguro.
Quiero decir que aquí el que sabe hacer algo lo hace, como los taxistas de los petits taxis, que conducen todo el día en la jungla del tráfico marroquí y deben llegar a casa esmolaos, sólo del estres. Lo que les faltan son oportunidades, que son lo que nosotros pretendemos darles; creemos que mimbres los hay, y hay que intentar tejer con ellos.
Vendedores de tabaco, limpiabotas, gorrillas que hasta te lavan el coche, zumeros, panaderos, me pregunto que será de esta gente en el futuro si no se hace bien. Aquí está la ocasión de no repetir errores como poner máquinas de tabaco habiendo vendedores, primero que no haya vendedores porque se dediquen a algo más lucrativo y moderno y luego pongamos las máquinas para que siga vendiéndose el tabaco, si no les quitaremos su medio de vida.
Y aunque se haga bien, ¿no se perderá algo de esta sociedad sin estos oficios? ¿Dejarán los niños de reñir para comerse la nata de la leche recién ordeñada, como yo hice de pequeño con mi hermano Jorge? Quién sabe si es el precio que hay que pagar para repartir la riqueza y el bienestar.
Que Alá les inspire, y yo que lo vea. Con Dios.
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