Por varias razones, he decidido que no puedo ni debo considerarme un emigrante. Lo que soy es un empresario español que no ha tenido más remedio que buscarse la vida en un país vecino, y en ello estamos.
Pensar así me hace un poco más ligera la situación, porque la verdad es que sólo la idea de pensar en intentar integrarme aunque sea un poco entre esta gente, me deprime considerablemente. Normalmente un emigrante busca mejorar su situación, quizás en un principio la motivación es económica, pero luego y a la vista de lo que hay la adaptación al hecho de estar en otro país es mucho más fácil que para nosotros.
La mayoría de gente que emigra, mejora su situación incluso al margen de lo económico, aprovechando los servicios de todo tipo existentes en el país de acogida, lo cual facilita las cosas para no echar de menos tu pais, sino todo lo contrario. Incluso con el tema de la reagrupación familiar, pueden aspirar a recuperar lo único que puede atarte a tu pais de origen: tus hijos, sabiendo que también para ellos será mejor estar en otro país.
Para nosotros todo es peor, lo único que justifica el hacerlo es la posibilidad de encontrar oportunidades de negocio que hoy en día en España no existen. En todo lo demás, como digo, empeoramos considerablemente. Cualquier gestión que en España tendrías resuelta en 1 hora, aquí no sabes cuánto tiempo puede llevarte; cualquier viaje por carretera que en España puedes planificar al milímetro, aquí es una aventura; si te pones enfermo, en España vas al ambulatorio o a urgencias y te atienden sin problemas, aquí más te vale que no te pase nada; tu tiempo de ocio, en España lo puedes emplear de veinte mil maneras, aquí tener tiempo libre es una amenaza para tu salud mental ¿qué haces, te vas a la mezquita a rezar con los colegas o te das un paseo para admirar la miseria y la dejadez? ¿Te pones a escribir en tu blog con una conexión lenta como un caracol o ves videos de youtube que tardan 3 horas en intentar cargarse antes de ver el famoso mensaje "Oops, this web page appears to be broken"?
Todo esto hay que evitarlo como sea, es un desgaste gota a gota que puede con la roca más dura. La solución de ir a Melilla se te va de la cabeza en cuanto piensas en pasar la frontera de Beni Enzar...colas, miseria, mala educación, policías por un tubo, desorden, caos...Estar ya en Melilla es como haberse quitado un gran peso de los hombros, yo ya me he abrazado a varios legionarios e incluso he llorado con uno de ellos, un chaval de Murcia que se limitó a aceptar mi abrazo y me dijo:"no te preocupes, primo, suéltala toda que yo estoy contigo". Y vaya si la solté, tanto que me dije que ya basta, ya está bien. Yo no he venido aquí a llorar, he venido a triunfar, a ganarme la vida, y tengo que saber cómo hacerlo para poder llevarlo como debe ser.
De momento, creo que hay que cambiar nuestra situación aquí volviendo a una de las ideas que barajamos en un principio, hacer viajes comerciales y venir aquí sólo cuando haya algo que hacer. El resto del tiempo se puede estar en España tranquilamente. Cierto es que esto lo sabemos ahora, después de seis meses de dosis de Marruecos en vena, pero también es cierto que hemos conseguido en muy poco tiempo acumular una experiencia muy importante de lo que este pais es y de lo que podemos esperar, de cuáles son los clientes convenientes y cuáles hay que evitar, de cuáles son las zonas del pais que tienen más posibilidades, en fin, que hemos aprovechado el tiempo a modo y manera. También sabemos ahora que podemos estar en casa y plantarnos aquí en una mañana, con un coste bastante aceptable, de forma muy diferente a viajar en barco desde Almería que es un viaje de casi 16 horas.
El desgaste personal ha sido grande, y es algo que hay que evitar a toda costa. Debemos recuperar la energía que trajimos al llegar y que nos dió cuerda para varios meses, y eso sólo se consigue estando en España. Profesionalmente tampoco es bueno este desgaste, yo me veo sin ideas, sin ilusión y sin ganas y esto no nos va a beneficiar en nada, todo lo contrario. Trabajos que antes me costaban un par de dias ahora no veo la hora ni la forma de empezarlos, estoy como acojonado, deprimido y sin ganas de pelear. Desde allí todo sería más fácil, debemos vendernos como empresa española con capacidad para trabajar aquí, pero nada de empresa marroquí, aquí también cuenta aquello de que el santo cuanto de más lejos, más milagroso, y hemos visto que esta idea de ser de aquí no nos beneficia, no la acaban de pillar y son gente muy, muy, desconfiada.
Así que vamos a replantear las cosas aprovechando todo lo hecho hasta ahora y esperemos, con la ayuda de Dios, poder reconducir la situación de la mejor manera posible.
Amén.